
A través de
diferentes tradiciones, las abejas han encarnado significados profundos,
representando el alma, el Verbo y virtudes como la obediencia, la actividad y
la constancia. Además, en el ámbito humano, la abeja simboliza el orden y la
prosperidad. Desde épocas ancestrales hasta la actualidad, la abeja ha sido
símbolo tanto de figuras divinas como de líderes seculares, como Napoleón.
La abeja actúa como un puente entre lo divino y lo terrenal, reflejando el comportamiento disciplinado en la colmena y la atención a la reina y compañeras, análogo a la obediencia y dedicación del iniciado hacia sus Maestros y hermanos en logias. Representa la base de la hermandad, al igual que la constancia y la actividad en la búsqueda de automejora. Tal como la abeja recolecta néctar para producir miel en la colmena, el ser humano debe extraer sabiduría de sus experiencias y asimilarla en su mente, alimentando su existencia espiritual.
La abeja
representa al Masón laborioso, disciplinado, constante en el mejoramiento de la
Logia y la sociedad, personificando un modelo de Masón orientado hacia un fin
trascendente y virtuoso.
La miel, se
entrelaza con el conocimiento místico ya que los iniciados en las escuelas de
misterio recibían miel en sus grados superiores como un signo de su nueva vida.
Por otro lado la miel se relaciona con la iniciación y la transformación que
ocurre en ese momento, ya que del mismo modo que la miel proviene de la
transmutación del polen y néctares, el iniciado integra los componentes de su
persona para convertirse en un hermano.
La colmena
también actúa como símbolo de comunidad organizada, demostrando cómo los
individuos deben colaborar para su desarrollo mutuo. Al igual que el equilibrio
en una colmena, la cooperación y el esfuerzo colectivo se destacan como
esenciales para alcanzar objetivos compartidos en la sociedad humana.
La colmena también ilustra cómo el trabajo en comunidad conlleva responsabilidad y reconocimiento equitativo. En las abejas, los roles se distribuyen y compartimentan, cada abeja con su función específica. Esta organización resalta la importancia de la disciplina y la estructura en la vida cotidiana y en la sociedad en general. De manera similar, el crecimiento espiritual y personal es fundamental, representado por la continua labor de las abejas en la colmena.
Para la masonería, la colmena simboliza principalmente el trabajo y la solidaridad en las Tenidas de la Orden.
La colmena es
un antiguo símbolo Masónico que fue proscrito de la Orden en Inglaterra y Gales
a partir del nacimiento de la Gran Logia Unida de Inglaterra en 1813. Aunque es
muy posible que el símbolo de la COLMENA no sea masónico, sino que provenga del
COMPAÑERISMO (Compañongs) con los cuales ha habido préstamos importantes.
La colmena es un símbolo de una comunidad organizada, ya que demuestra claramente cómo los individuos deben colaborar con sus semejantes para el desarrollo mutuo de todos. Todos sabemos que, si a la colmena le va bien, a las abejas les va bien. Es un símbolo del trabajo en equipo. Las abejas trabajan juntas para construir y mantener la colmena, recolectar néctar y polen, producir miel y cuidar a la reina y las crías.
Las abejas son insectos organizados e incansables que trabajan no solo para sí mismos, sino para el enjambre al que pertenecen, ya que viven en una sociedad ordenada. Siempre ha sido un ideal para los seres humanos trabajar en una comunidad organizada en la que cada uno haga su parte según sus posibilidades, esté orgulloso de su tarea y trabaje de forma cooperativa para alcanzar los objetivos del grupo y cubrir sus necesidades. Desafortunadamente, este ideal rara vez se cumple a pesar de las promesas.
En este tema de las necesidades, es importante observar que las abejas comprenderán lo que muchos nunca alcanzarán a comprender: que no tienen un derecho mayor por la importancia que se autoatribuyen, sino que solo tendrán el reconocimiento que sus compañeros les otorguen por sus acciones. Es común sobreestimar nuestra importancia y creernos dignos de muchos derechos, pero con pocos deberes.
A lo largo de la vida, la abeja trabaja continuamente, según su edad. En
los primeros 20 días de vida, la abeja obrera realiza todo tipo de labores en
la colmena, y en los últimos 15 días de vida se convierte en abeja recolectora.
Incluso en los últimos días de vida, la abeja suele permanecer en la colmena y
sigue trabajando hasta el último aliento.
En la colmena, no todos realizan el mismo trabajo. Cada abeja tiene un
papel específico y trabaja en armonía con los demás. Este simbolismo se
relaciona con la importancia de la estructura y la disciplina en la vida
cotidiana y en la sociedad en general. Aquí hay tres tipos de abejas: las
obreras, la abeja reina y los zánganos.
Las abejas obreras en la primera etapa de su vida cuidan a las crías. Su
función es calentar a las crías, controlar su desarrollo y alimentar a las
larvas. De este tipo de abejas surge un grupo de varias decenas de abejas que
son:
CORTESANAS: alimentan a la reina y aseguran su guardia.
LIMPIADORES: recogen las impurezas y las sacan.
GUARDIAS: protegen la colmena y vigilan la entrada.
VENTILADORES: con la ayuda de sus alas forman corrientes de aire, asegurando el microclima.
MAMPOSTERAS - construyen panales.
INGENIERAS - hacen "medidas" y supervisan la albañilería de los panales.
INVESTIGADORAS: investigan el área buscando cosechas.
RECOLECTORES DE POLEN: recogen el polen que almacenan (en dos cestas en el último par de patas) durante el transporte a la colmena.
COLECTORES DE NÉCTARES: recogen el néctar que se transformará en miel.
COLECTORES DE PROPÓLEOS: traen propóleos a la colmena.
QUÍMICAS - preparan el alimento necesario para el crecimiento de las crías.
ALMACENERAS - permanecen en la colmena y procesan el néctar en su bocio
para convertirlo en miel y la almacenan.
La abeja reina se desarrolla a partir de una larva, que es seleccionada por las abejas obreras y es alimentada con jalea real para que crezca y se pueda reproducir para el beneficio de la colmena. Lo interesante es que la reina es elegida por sus pares para convertirse en la abeja reina, si ella no fuera la elegida sería solo otra abeja obrera, igual al resto de la colmena.
Su única función es servir como reproductora de su especie. Durante su
vida como abeja reina, solo abandonará la colmena una vez, y eso es para
aparearse con un zángano, reproducirse y poner huevos por el resto de su vida.
Los zánganos son más grandes que las abejas obreras, sin embargo, no
hacen absolutamente nada para promover el bienestar de la colmena. Parecen ser
bastante inútiles. La única razón por la que los zánganos se mantienen dentro
de la colmena es para garantizar la reproducción.
Pero hay un equilibrio entre los pocos zánganos, muchos obreros y una sola reina elegida entre las obreras no para cumplir una función de dirección, sino para reproducirse y garantizar la continuidad.
El trabajo visto desde esa perspectiva, crea una tradición cultural enriquecedora, con una influencia tanto en las personas (se adquieren virtudes o vicios), como en la sociedad. En todo trabajo los logros se comparten, y los errores también se advierten y se comunican.
Cómo llegar a la decisión correcta es algo que debe aprenderse con la
práctica y el consejo de quien ya conoce los roles y la problemática de una
situación. Se gana mucho con la interrelación con el grupo de trabajo.
Durante mucho tiempo, la colmena fue un símbolo presente en la sociedad,
incluso en la Masonería era uno de los más importantes, al punto de que su
bandera tenía como escudo la colmena con 7 abejas revoloteando alrededor de la
colmena, recordando que siete es el número mínimo de Masones que se necesitan
para que una Logia sea considerada como perfecta. La organización de la
colmena, ha sido fuente de inspiración y estudio en la Masonería.

Como se puede apreciar en la bandera hay siete abejas con posición de laboriosidad (patas y alas extendidas); a lo largo de las diferentes culturas las abejas han sido símbolo de laboriosidad, disciplina, orden y proceder jerárquico.
La Bandera
Masónica está compuesta por cinco símbolos: Color Amarillo, Color Verde, Siete
Abejas, un Panal y su Poema
Según Antiguos Usos y Costumbres ¿Cuándo una logia es justa y perfecta? …Tres la gobiernan, Cinco la componen y Siete la hacen Justa y Perfecta…
La elección
de la colmena como símbolo en la bandera masónica tiene múltiples
interpretaciones y significados dentro del contexto masónico. Aquí hay algunas
de las posibles razones detrás de la elección de la colmena como símbolo:
Trabajo en comunidad: símbolo de la importancia del trabajo en equipo, la colaboración y la solidaridad en la vida masónica.
Laboriosidad y esfuerzo: la dedicación y el compromiso que los masones se esfuerzan por mantener en su búsqueda de la mejora personal y moral.
Construcción y crecimiento espiritual: en la masonería se enfatiza el concepto de crecimiento personal y espiritual.
Unidad en la diversidad: Dentro de una colmena, hay abejas de diferentes tamaños y roles, pero todas trabajan juntas por el bien común. Este aspecto puede simbolizar la idea de que los masones, a pesar de sus diferencias individuales, pueden trabajar en armonía para lograr objetivos compartidos.
Inmortalidad
y resurrección: esto puede recordar a los masones que su trabajo puede tener un
impacto duradero, más allá de su vida terrenal.
Sin embargo, como símbolo Masónico fue proscrito a partir del nacimiento
de la Gran Logia Unida de Inglaterra en 1813. Antes de esa fecha era común
encontrarlo en el decorado de las Logias de las islas británicas.
La razón de esta supresión inglesa podría encontrarse en que para la
época Napoleón Bonaparte había adoptado como emblema personal una abeja para
identificarse históricamente con un símbolo merovingio y distanciarse de la
dinastía Borbón. En su coronación como emperador utilizó una capa adornada con
abejas.

Naturalmente, que la Gran Logia Unida de Inglaterra comprometida con la realeza y los intereses del imperio británico no deseaba compartir blasón con el imperio francés y eliminó la colmena y la abeja de su simbolismo y decorado.
Algunos creen que el simbolismo de la colmena se ha ocultado, para que no sepamos que la Reina es una abeja más, que tiene una función que cumplir dentro de la colmena, no tiene privilegios.
Aunque el símbolo fue suprimido para la Masonería Inglesa, su rica representación de unidad, trabajo conjunto y transformación sigue siendo valiosa y relevante en el estudio y la interpretación de la simbología masónica y más allá.
Los Libre Pensadores deben seguir su propia agenda y buscar por si mismos
el polen adecuado.