
En los
últimos años se ha puesto en duda el carácter de descubrimiento de América en
1492. Esta hipótesis, publicada en el diario la Nación afirma que Colón conocía
la ruta para llegar a aquel nuevo mundo porque ya había estado allí en 1485. La
hipótesis se basa en un mapa conservado en el Museo Topkapi de Estambul, la
Capitulación de Santa Fé y una inscripción en la tumba del papa Inocencio VIII,
en la basílica de San Pedro, en Roma.


El mapa es el
del almirante de la flota turca Piri Reis, quien en 1513, trazó una cartografía
del mundo que incluía a América y la Antártica. Pero lo que interesa no es el
diseño, sino las notas marginales, en las que Piris Reis declara que para elaborar su mapa consultó uno confeccionado
por el mismo Colón en 1485 y un libro perteneciente a Colón, que databa de los
tiempos de Alejandro Magno (360 AC). Estos documentos fueron obtenidos de
un prisionero que había sido marinero de Colón en dicha expedición.
El prisionero
le habría relatado a Piris Reis lo siguiente:
..."Los
habitantes de esta isla viendo que ningún mal les venía de nuestro barco, por
consiguiente, cogieron pescado y nos los trajeron, empleando sus canoas. Los
españoles se alegraron no poco y les dieron baratijas, pues Colon había leído
en su libro que a aquellas gentes les gustaban mucho las baratijas".
Por otra
parte, la lápida de la tumba de
Inocencio VIII, tiene una inscripción en la que se afirma que, bajo su pontificado, se consumó “la gloria
del descubrimiento del nuevo mundo”. Colon habría tomado contacto con un
continente desconocido mediante uno o más viajes promovidos por Inocencio III,
y financiados por su pariente Lorenzo de Medici, llamado El Magnífico.
Inocencio VIII murió en julio de 1492 y Colón zarpó del puerto
de Palos el 3 de agosto (curiosamente, el día mismo que se cumplía el plazo
para la expulsión de los Judíos de España). Cuando Colón llegó a América asumió
el pontificado un Borgia, el papa Alejandro VI; se dice que, con su ayuda (esto
es, su consentimiento de guardar silencio), los reyes de España “se apropiaron”
del mérito del Descubrimiento, e hicieron desaparecer los documentos
precedentes y así condenaron al olvido las expediciones anteriores del
almirante.
Una tercera
prueba la encontramos en la alusión a los anteriores viajes en el
encabezamiento del acuerdo comercial firmado entre Colón y Los Reyes Católicos,
en Abril de 1492, denominado, las Capitulaciones de Santa Fe. Allí se
manifiestan las cesiones de títulos y dinero que le otorgan a Colon “a
satisfacción de lo que ha descubierto en
las mares y del viaje que ahora, con la ayuda de Dios, ha de hacer por
ellas...”
De ser esto
cierto implicaría que tanto Colón, como los Reyes, la corte y la Jerarquía
Eclesiástica conocían la existencia del continente, las riquezas de oro y plata
que encontrarían y tendría otro sentido la expulsión de los Judíos de España y
la prohibición para Musulmanes y Judíos de ir a América bajo pena de muerte.
España vivía
el tiempo de la reconquista. Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, habían
superado con su matrimonio el desgarramiento de sus dominios. A comienzos de
1492 habían recuperado la ciudad de Granada y con ella el último reducto de la
religión musulmana en el suelo español. Habían dejado atrás casi ocho siglos de
convivencia entre cristianos, judíos y musulmanes, y la guerra de reconquista
había agotado el tesoro real. Pero esta era una guerra santa, la guerra
cristiana contra el Islam, y no es casual, además, que en ese mismo año, 1492,
ciento cincuenta mil judíos declarados, fueron expulsados del país después de
mas de 2000 años de residencia (huyeron de Jerusalén en siglo IV A:C: escapando
del cautiverio de Babilonia estableciéndose en Castilla y Vascónia y una
segunda oleada en el año 70 cuando Tito destruyó Jerusalén) Una cifra
importante de judíos se convirtió al catolicismo y otros fueron asesinados.
Recordemos
que los Judíos en España moraron a sus anchas hasta el advenimiento de
Constantino y la posterior caída de los Visigodos que eran arrianos (año 600).
A partir de allí, los Católicos tomaron el poder y persiguieron a los Judíos,
los que se aliaron con los musulmanes y permitieron la conquista árabe (año
712). La misma fue detenida en los Pirineos, antes de llegar a Francia, por
Carlos Martel (732) dando origen posteriormente al reinado Carolingio.
En 1492,
España adquiría realidad como nación alzando espadas cuyas empuñaduras
dibujaban el signo de la cruz. La reina Isabel se hizo madrina de la Santa
Inquisición. El papa Alejandro VI, que era valenciano, convirtió a la reina
Isabel en dueña y señora del Nuevo Mundo y la Iglesia no se hizo rogar para dar
carácter sagrado a la conquista. La expansión del reino de Castilla ampliaba el
reino del Dios católico sobre la tierra.
No obstante
Simón Wiesenthal – el ya fallecido buscador de nazis fugitivos
– en un libro publicado a mediados del Siglo XX – titulado “Las Velas de
la Esperanza” afirma que Colón viajó a América en misión secreta de la
colectividad sefardita española para asegurar un lugar donde los judíos
residentes en la península pudieran establecerse ante la necesidad de ser
obligados a emigrar.
Es curioso
que Colón, a quien tanto le gustaba la figuración y las pompas, haya hecho
levantar anclas del Puerto de Palos a sus tres navíos en forma secreta,
intempestiva, en horas de la madrugada cuando todavía el Sol no estaba sobre el
horizonte. Embarcó aquel viernes 3 de agosto de 1492, a 30 judíos, incluyendo
a Luis de Torres quien leía hebreo. Esto debido – de acuerdo
a Wiesenthal – al hecho de que por “entonces se creía que las
diez tribus perdidas de Israel se encontraban en las Indias". Esto
ocurre justo horas antes de que venciera el plazo impuesto por el Rey Fernando,
el Católico, para que todos los judíos no conversos abandonaran territorio
español. A diferencia de lo que era habitual en este tipo de viajes, Colón no
lleva a ningún sacerdote católico.
Conviene
precisar, ahora, que el viaje es financiado principalmente por un destacado
comerciante Luis de Santangel (judío converso) – Escribano de
Ración de la Casa Real y Tesorero de la Corona de Aragón, algo así como el
Ministro de Economía del Rey Fernando – y algunos otros judíos
como Abraham “el Viejo” y el Rabí Isaac Abravanel. Es falso que
se empeñaran las joyas de Isabel, reina de España.
A la luz de
los nuevos hallazgos sabemos plenamente que Colón redescubrió América, reveló a
la Europa Occidental un continente cuya existencia era solo conocida hasta
entonces por algunos iniciados, pero... acaso no era él mismo un iniciado? Los historiadores afirman que Colón era
miembro de la Orden Fraternal de Navegantes portugueses conocida como
CABALLEROS DE CRISTO, que fue una rama de los TEMPLARIOS Quienes recordamos el
dibujo escolar de la tres carabelas, vemos las cruces grabadas en las velas de
proa de cada embarcación que tienen gran semejanza con la Cruz Templaria, y
esta a su vez con la cruz universal maya.
De donde
obtuvo Colón las cartas, informes y libros para poder hacer el primer viaje en
1485 ?
Los
Templarios, hasta el 13 de octubre de 1307 cuando fueron perseguidos por el
Papa Clemente V y el Rey de Francia Felipe IV, poseían en el Mediterráneo una
gran flota naval, rival de la veneciana y la musulmana con la que obtuvieron el
monopolio de los transportes entre Europa y Oriente Medio. La desaparición de
la Flota Templaría se ha convertido en uno de los grandes misterios de la
historia. Sus barcos estaban preparados para resistir grandes tormentas y su
sistema de navegación, mediante compases de imanes y mapas astrológicos eran
muy avanzado en esa época. Muchos sostienen que la flota templaría escapó en
masa a Escocia y posteriormente a Portugal en busca de asilo político y
seguridad.
En Portugal
conservaron una organización cohesionada y simplemente cambiaron su nombre por
el de Caballeros de Cristo, contando con el apoyo Real, con la cual a la
Iglesia Romana no le quedo otro remedio que hacer la vista gorda. El propio Rey
Alfonso IV sería nombrado Gran Maestre de la Orden y más adelante el infante
Enrique el Navegante, a quien algunos historiadores atribuyen un viaje a
América en torno al año de 1395, se convertiría en Gran Maestre de los
Templarios portugueses.
Por su parte,
los templarios que en 1307 huyeron hacia Escocia consiguieron mantener cierta
cohesión bajo la protección de la familia SINCLAIR en Rosslyn, donde hay un
Cementerio Templario. Cabe destacar que según algunos historiadores, los
Templarios en Escocia crearon la MASONERÍA,
Bajo el
patrocinio del príncipe Henry Sinclair, los hermanos Nicolo y Antonio Zeno llegaron
a las costas americanas en 1392. La expedición integrada por una flota de doce
barcos equipados con cañones, guiada por Antonio Zeno tenía a Sinclair al
mando. En la capilla de Rosslyn (replica del templo de Salomón) encontramos mas
pruebas del viaje transatlántico de Henry SInclair; allí podemos ver grabados
anteriores al viaje de Colón de maíz indio y de aloe norteamericano.
En una carta
de 1458, Nicolo Zeno le describe a su hermano Antonio con lujo de detalles, las
ciudades y las características de los pueblos que habitaban la actual zona de
Veracruz en 1392, fecha del segundo viaje a América. Previamente, en 1374, ya
habrían realizado una primera incursión que alcanzó la actual zona de
Massachussetts, que sería el lugar al que habrían llegado los templarios en
fuga de Escocia.
Otra prueba
de que Colón sabía a donde se dirigía es una carta manuscrita de Cristóbal
Colón, que publicara su hijo Fernando y en la que el almirante escribe
textualmente: "Junto a la Geografía de Ptolomeo tengo el informe de
Zeno".
Mas allá de
estar documentadas la llegada a América de los continuadores de los templarios
y de los Musulmanes desde Lisboa en el año 1013, antes de su descubrimiento
oficial en 1492, los Templarios han viajado al continente americano antes de su
disolución en 1307 de forma más que planificada.
Las
expediciones a ultramar partieron especialmente desde los puertos atlánticos de
La Rochelle (Francia) y Noya (Galicia, España), al objeto fundamentalmente de
abastecerse de plata, en especial de los yacimientos argentíferos de México y
Perú. Esto explicaría el origen de la plata con la que la Orden del Temple
financió, en menos de cien años, setenta iglesias y ochenta catedrales góticas.
Es innegable que durante los siglos XII y XIII los templarios obtuvieron una
gran fortuna en monedas de plata, mineral que, al parecer, habría resultado
casi imposible encontrar en Europa.
Ya en el
siglo XIII eran desembarcados en Normandía troncos de una madera denominada
“brasil” (de “brasa” por el color similar a un carbón encendido) manteniéndose
en secreto el origen de los mismos; salvo en el “Libro de los Gremios” en que
se deja clara constancia. De esos mismos “Gremios” (que habían recibido, en su
momento, a miembros de la Orden del Temple cuando la persecución de Felipe IV,
rey de Francia) surgirá cuatro siglos después la moderna Masonería
especulativa. A la vez fueron – en ese siglo XIII – los Templarios quienes
administraban los Gremios y eran conocedores de América de donde arribaban sus
naves para, entre otros productos, extraer la plata con que financiaron todas
sus construcciones.
Por otro
lado, existen pruebas que tras la orden de arresto partieron navíos templarios
hacia América desde Escocia y desde las provincias templarias de la península
Ibérica (PORT GRIAL), previa escala en las islas Canarias. - Los navíos
templarios que partieron de Escocia llegaron a las costas de Norteamérica,
concretamente a algún lugar situado entre Terranova y Massachussetts, donde por
cierto existen algunas evidencias. Es precisamente en estas zonas donde tiempo
después arribaron los colonizadores ingleses . En 1974 se descubrió en la
península de Nueva Escocia en EEUU los restos de un castillo del siglo XIV .
De los viajes
hasta América del Sur se puede ver en (San Antonio Oeste - Pcia de Rio Negro)
una piedra con inscripciones templarías encontrada recientemente.
Algunos
historiadores aseguran que los templarios fueron asesorados para realizar los
viajes a América por los vikingos daneses que llegaron a México y Sudamérica ya
en el siglo X.
Los vikingos
noruegos desembarcaron en América cinco siglos antes que Colón, el año 986 y
1002, habían visitado la Costa Atlántica de los Estados Unidos. El adelantado
fue el navegante Herjolfsson, quien al perder el rumbo en su camino hacia
Groenlandia, llegó a una playa baja y arbolada, según quedó registrado en la
tradición oral nórdica. Hubo otra expedición comandada por el hijo de Eric, el
Rojo (Erikson). Según hallazgos arqueológicos recientes, el campamento podría
haber estado en el extremo nordeste de Terranova, en Canadá. Allí, se
encontraron ocho casas cubiertas de césped.
También
los chinos llegaron a América 70 años antes que Cristóbal Colón en una gran
flota, de barcos de mayor tamaño que las carabelas de Colón según el
marino británico G. Menzies en su obra reciente
"1421". Esta teoría se basa en que en el siglo XV la arquitectura naval china era la más avanzada del mundo.
Los juncos eran mucho más grandes y resistentes que los barcos europeos y
contaban con avances técnicos desconocidos en occidente, como el timón
fenestrado y los mamparos para impedir los hundimientos.
Entre las pruebas que aporta Menzies se encuentran una escultura de la dinastía Ming encontrada en Kenia, y ejemplares de porcelana encontrados en lugares como Perú y California. Las referencias escritas de la época solo reflejan el viaje de Zheng He hasta África, no mencionan un viaje más largo.
Sólo siete barcos regresaron a China, en octubre de
1423, pero se encontraron con un país sumido en un gran caos económico y social
después del derrocamiento del emperador, y los barcos fueron destruidos y con
ellos los diarios de sus viajes.
Hay indicios que desde 450 A.C. los chinos realizaron sus primeros viajes por el Pacífico llegando a las costas americanas. En China hay documentos que mencionan animales y plantas con descripciones que se ajustan a las de los búfalos y el maguey (mezcal) describiendo en este último caso hasta las aplicaciones útiles que este vegetal tiene y que los aborígenes precolombinos siempre aprovecharon. Los chinos le hablaron a Marco Polo (1254/1324), quien fue contemporáneo de la Orden del Temple, de que más allá del mar había una civilización.
Por lo que
hasta ahora sabemos en el año 1000 (500 años antes de descubrimiento oficial)
ya se conocía en Europa el continente Americano y este conocimiento que
tuvieron, entre otros los Templarios, se debió a la existencia de antiguos
mapas en los que figuraba alguna tierras al otro lado del Atlántico. ¿De donde
habían sacado dichos mapas, que los animaba a realizar largos viajes hacia lo
desconocido?
Mucho antes y
después del "Descubrimiento de América", circulaban por Europa unos
mapas extrañamente exactos en los que se veían continentes y líneas ribereñas,
que, en algunos casos, tardarían siglos en ser descubiertos. Estos mapas
llamados portulanos eran utilizados por muchos marinos quienes los emplearon
durante siglos como instrumentos secretos de navegación de puerto a puerto,
siendo celosamente guardados a fin de proteger sus rutas comerciales. Los historiadores Enrique de Gandía, Jacques
de Mahieu y Dick Edgar Ibarra Grasso – entre tantos otros – constataron la
existencia de mapas – donde pues advertirse no sólo el continente americano
sino también la Antártida – confeccionados siglos antes del arribo de Colón a
éstas costas.
El famoso
mapa de Ptolomeo, que muestra el continente americano, se basa en el trazado
por Marino de Tiro (Siglo I a. J.) quien en un barco romano guiado por un
capitán griego (navíos enormes con capacidad hasta para 600 pasajeros y amplias
bodegas) realiza un viaje comercial a Indochina navegando por Borneo. Hasta las
actuales costas peruanas sobre el Océano Pacífico
Normandos,
bretones y vascos pescaban en Terranova desde el Siglo XIV, a punto tal que
todavía hoy hay un sitio que se llama “Cabo de los
Bretones” enclavado en la actual provincia canadiense de Nueva Escocia.
Hacia finales del Siglo XV, se hizo necesario dar a conocimiento público
la existencia del Nuevo Continente, lo cual – hasta ese momento – era
mantenido en el mayor secreto posible. Que, para ser concretos, cada vez era
menos secreto y menos posible de mantener.
Cuando se
advirtió que ya era imposible seguir manteniendo el ocultamiento, los reyes de
Portugal, España y Francia – en acuerdo con el Papa – idearon un plan que les
permitió dar a luz los hechos mediante un relato (al que Colón se prestó no sin
inconvenientes) que les permitió dividirse las Nuevas Tierras con visos de
legalidad.
El Tratado de
Tordesillas es el acto que cierra toda esta historia. Firmado el 7 de
junio de 1494 entre los representantes de Isabel y Fernando, reyes de Castilla
y Aragón con el rey de Portugal Juan II usando la propuesta del Papa Alejandro
VI.
Los viajes
que se habían hecho desde el Siglo X al XV fueron netamente comerciales, de intercambio
de oro y plata por baratijas y conocimientos y fueron realizados
mayoritariamente por los Templarios buscando proveerse del metal de plata con
el que acuñaron moneda en Europa.
Era difícil pensar en invadir por mar, en buques
relativamente pequeños, un continente habitado por 90 millones de personas.
En los 100
años que transcurren entre 1500 y 1600 la población de América se redujo de 90
a 6 millones de habitantes, mediante la muerte por hambre, guerras y pestes. La
conquista de América no podría explicarse sin la tradición militar de guerra de
cruzadas que imperaba en la Castilla Medieval. Ese continente despoblado de sus
pueblos originales se ocuparía siglos mas tarde con esclavos africanos y
posteriormente europeos.
Se nos ha
mentido sistemáticamente sobre el conocimiento que existía en la antigüedad de
nuestro continente. En el año 150 el viajero y filósofo griego Pausanias,
escribió que más allá del mar de occidente existían unas islas cuyos moradores
tenían la piel roja y los cabellos negros y ásperos como las crines de los
caballos. De esta manera describía al indio de América del Norte. Mucho antes,
su colega Erastóstenes (330 a.C.) había dibujado un mundo en forma de esfera,
calculando su diámetro y circunferencia con un margen de error de 1.3%.
Abu Al-Abbas
vivió entre el 813 y 882, calculó que la medida de la tierra era de 56 millas y
dos tercios por grado. Otro sabio musulmán en el año 1000 (Al- Biruni),
utilizando mediciones con el astrolabio, confirmó la esfericidad terrestre y
logró con asombrosa precisión las dimensiones de la tierra, la determinación de
las coordenadas y de las diversas proyecciones cartográficas.
En Brasil se
encontró una roca que contenía extraños caracteres que fueron descifrados por
el Instituto de Historia de Rio de Janeiro: parte de la traducción dice así:
"Somos caanaitas de Sidión, la ciudad del rey mercante. Fuimos atrapados
en esta costa llena de montañas... sacrificamos una joven a los dioses
celestiales en el año 19 de nuestro poderoso rey Hiram y nos embarcamos desde
Ezión-Geber en el mar Rojo. Viajamos con diez barcos y estuvimos en el mar,
todos juntos. Durante dos años recorrimos el perfil de Afrecha... fuimos
separados por la mano de Baal y ya no seguimos con nuestros compañeros y de
esta manera llegamos a estas costas 12 hombre y 13 mujeres..."
Si el rey
Hiram gobernó desde al año 1553 al 1536 a.C., queda establecido que en las
costas del sur de Brasil había arribado un grupo de semitas-caananitas,
judío-hebreos y fenicios, tres mil años antes que Colón. Colón llevaba (en 1492)
a bordo a Luís Torres, interprete el hebreo y probablemente el primer hombre en
desembarcar. Una de las ausencias mas destacable de la lista en ese primer
viaje es la de un sacerdote católico.
Josefo el
historiador de los Judíos del Siglo I, observó que los Esenios creían que
habitaban buenas personas en una tierra del otro lado del Océano, marcada por
una estrella cuyo nombre era MERICA. (que en realidad es Venus, pero al
atardecer en occidente). Estos grupos son los que enterraron los pergaminos secretos
bajo el templo de Jerusalén (Herodes) y que en el año 1000 desenterraron los
templarios. La tierra mística llamada MERICA debía estar registrada en las
escrituras secretas. Es posible que los templarios se hayan enterado también de
esta manera.
Después de
Colón comenzaría en un primer momento un nuevo éxodo, esta vez trasatlántico,
llegarían a la AMERICA, hombres de los pueblos gallegos, de los pueblos vascos,
de los pueblos portugueses, de los pueblos hispanos, de los pueblos de
pirineos, casi todos con vínculos judíos muchos de ellos perseguidos pero con
ellos sus oficios y sus artes.
Pero el viaje
de Colón seguramente no tuvo el impacto de los viajes posteriores. El mundo
europeo y el americano intercambiaron productos como la papa, el maíz y el cacao
-originarios de América. De Europa llegaron las gallinas, los caballos y el
repollo, por ejemplo, acompañados de enfermedades que devastaron las
poblaciones indígenas. Malaria, tifus, varicela, difteria y tos convulsa
mataron a tantos indígenas como el afán conquistador y el deseo de riqueza de
los recién llegados. Un encuentro de dos mundos que, por el momento, parece ser
uno.
Bibliografia:
Diario La Nación.
Otras pruebas de que Colón no
descubrió América:
§ El Doctor Barry Fell de la Universidad de Harvard
presentó en su libro Saga americana y América BC (1980) evidencia científica
sólida que apoyaba la llegada, siglos antes de Colón, de fenicios, celtas,
africanos, romanos y musulmanes del Norte y Oeste de África. El Doctor Fell
descubrió la existencia de megalitos como los ibéricos e irlandeses, encontró
ogham (la escritura druida y celta de Irlanda y España), monedas e
inscripciones fenicias, y romanas y escuelas musulmanas en el Valle del Fuego
en Perú, en Allan Springs, en Logomarsino, el Cañon Keyhole (Nevada), en Mesa
Verde (Colorado), en el Valle Mimbres (Nuevo Mexico) y en Tipper Canoe
(Indiana) en fechas próximas al 700-800.
§ En un antiquísimo Libro del Tíbet, se describe un
mapa, en el que quedan situadas con precisión Jerusalén, Babilonia, el mar
Caspio, y otros lugares. Heródoto, ya en el siglo V antes de Cristo, escribió
que Aristágoras de Mileto poseía una tablilla, en la que estaban grabados los
mares y las tierras. En la Universidad de Yale se guarda un mapa, fechado en el
año 1440, que demuestra, sin lugar a duda alguna, que los vikingos llegaron a
Groenlandia y a Canadá, siglos antes de que lo hiciera Cristofake Colón, como
el famoso Erik el Rojo.
§ En la mayoría de culturas mesoamericanas, se
aprecian jefes de tribus y reyes con barba blanca, nariz aguileña y pelo claro
además de pelo en pecho, contrario a los imberbes indígenas. En el arte olmeca
aparecen tanto negros, como orientales o seres barbudos europeos.
§ Los antropólogos han probado que los mandingas
-siguiendo instrucciones de Mansa Musa- exploraron muchas partes de América del
Norte a través del Mississipi y otros sistemas fluviales. En Four Corners,
Arizona, hay escrituras que muestran que incluso llevaron elefantes africanos a
la zona.
§ Durante su segundo viaje, los indios de la Española
(Haití) le dijeron que había habido gente negra antes de su llegada a la isla,
como prueban las grandes cabezas olmecas. Como prueba, le mostraron a Colón las
lanzas de estos musulmanes Africanos.
§ Cristóbal Colón admitió en sus cartas que el Lunes,
21 de Octubre de 1492, cuando su barco navegaba cerca de Gibara al noreste de
Cuba, vio una mezquita en la cima de una bella montaña. Las ruinas de mezquitas
y minaretes con inscripciones de versos coránicos han sido descubiertas en
Cuba, Méjico, Texas y Nevada.
§ Un conocido historiador y lingüista, Leo Weiner de
la Universidad de Harvard, en su libro, África y el descubrimiento de América
(1920) escribió que Colón estaba bien informado acerca de la presencia Mandinga
en el Nuevo Mundo y que los musulmanes de África Occidental se habían extendido
por todo el Caribe, y por los territorios de América del Norte, Sudamérica y
América Central, incluyendo el Canadá, donde comerciaban y contraían matrimonio
con los iroqueses y los indios algonquinos.
§ Un historiador y geógrafo musulmán, Abul-Hassan Ali
Ibn Al-Hussain Al-Masudi (871-957), escribió en su libro Muruj adh-dhahab wa
maadin aljawhar (Los prados de oro y las canteras de joyas) que durante el
reinado del Califa Andalusí, Abdullah ibn Muhammad (888-912), un navegante
musulmán, Jashjash Ibn Said Ibn Asuad, de Córdoba, zarpó de Delba (Palos) en el
889, cruzó el Atlántico, llegó a un territorio desconocido (ard majhula) y
volvió con tesoros fabulosos.
§ Cristofake Colón y los primeros exploradores
españoles y portugueses pudieron surcar el Atlántico gracias a la información
geográfica y navegacional de los musulmanes; en particular de mapas hechos por
comerciantes musulmanes, que incluyen a Al-Masudi (871-957) con su libro Ajbar az zaman (Historia del Mundo) que está basado en material
recopilado en África y Asia. De hecho, Colón tuvo dos capitanes de origen
musulmán durante su primer viaje transatlántico: Martín Alonso Pinzón era el
capitán de la Pinta y su hermano Vicente Pinzón era el capitán de la Niña. Eran
acomodados, expertos armadores que ayudaron a organizar la expedición de Colón
y prepararon el buque insignia, la Santa María. Hicieron esto asumiendo los
gastos por razones tanto políticas como comerciales. La familia Pinzón estaba
emparentada con Abu Zayan Muhammad III (1362-1366), el sultán marroquí de la
dinastía merinida (1196-1465).