– La Iglesia católica reconoce como fuentes de la fe a las Sagradas Escrituras y la Tradición (es decir la obra de los Padres de la Iglesia) y se reserva el poder de interpretar las Escrituras, en contrario a la libre interpretación de la Biblia que esbozaron los protestantes. La Biblia será de uso exclusivo para la curia Católica. Los creyentes no podían leerla. Por el contrario para Lutero la «sola Escritura» era la única fuente de la Revelación y su interpretación correspondía a cada fiel en particular, directamente inspirado por Dios.
– Aunque la justificación es obra de la gracia de Dios, el hombre puede prepararse para la gracia o rechazarla; y las buenas obras son el complemento necesario de la fe, los protestantes promulgaban que la salvación del alma venía de la mano de la fe, y no de las obras como las ofrendas y peregrinaciones. Obviamente no querían perder las ofrendas. Se afirma el culto a la Virgen y los Santos como ejemplos y testimonio de vida cristiana.
– La misa es un verdadero sacrificio, que actualiza el de Cristo en la cruz. En la Eucaristía, Cristo está realmente presente, bajo las apariencias de pan y vino, su cuerpo y su sangre, los protestantes no creían en esta trasmutación de Jesús, ya que Lutero afirmaba que era una representación. El punto importante es crear un conjunto de reglas dogmáticas e incuestionables que han de seguirse sin objetar. El objeto es formar personas obedientes.
– La Iglesia es esencialmente jerárquica y el
sacerdocio una institución divina, los protestantes criticaron la situación
espiritual de privilegio. Este es un tema importante porque pone al clero por
encima de los laicos, ya que los sacerdotes serían los intermediarios entre
Dios y el creyente. De este modo los sacerdotes son los guías que dicen lo que
hay que hacer,
e impiden que la gente preste oídos a su voz interior.
Toda esta enseñanza doctrinal planteada en el
Concilio de Trento fue resumida en una profesión de fe aprobada por el entonces
Papa Pio IV al finalizar las sesiones en el que se mantuvo el dogma y se
confirmó al Papa como el líder de la cristiandad. La creación de seminarios
hizo que el clero tuviera una mejor educación y se estableció el catecismo para
formar a los católicos sin que leyeran la Biblia. Se prohíbe la misa en lengua vernácula, pero se recomienda la
homilía en dicha lengua.
La obra pastoral y disciplinaria de Trento fue
trascendente y duró hasta mediados del Siglo XX. Así, entre otras cosas, los párrocos y obispos
debían residir en el lugar que poseían a cargo, los obispos debían predicar y
hacer que sus sacerdotes prediquen, esto puede sonar simple ahora, pero en
aquel entonces los obispos no eran sino príncipes terratenientes de escasa
ocupación, en todo caso, ninguna ocupación espiritual. A los religiosos se les obliga
a la vida en común y a las monjas la clausura.
En el aspecto pastoral, el Concilio de Trento dictó
normas contra el concubinato de
los clérigos y se propuso
revisar y reformar los casos de abusos escandalosos relacionados con la vida
del clero y de los obispos. No tuvo mucho éxito, ya que ese tema sigue vigente,
sobre todo con los pedófilos.
Con el sacramento de la confesión de los
pecados se pretendía que los sacerdotes estén informados de lo que sucedía,
juzgaran los actos humanos y les dieran respuestas a los creyentes a sus
oraciones. Desconociendo que las
oraciones más efectivas no son hechas por las palabras que pronunciamos, sino
por el silencio que guardamos. Pero esa medida fue pensada para la confesión de
la nobleza a fin de dirigir su accionar como consejeros, tarea que les fue
encomendada a los Jesuitas, una Orden formada por los intelectuales de la
Iglesia.
Ahora bien, como la Iglesia nunca toleró un
poder secular superior al suyo, intrigaba con los reyes, a fin de arrastrarlos
a la guerra y debilitarlos, posibilitando así el triunfo de su propia causa.
Es así como la iglesia toma un gran poder al aliarse a las monarquías y a la nobleza, estableciendo su control de las cortes, sustituyendo a sus enemigos intelectuales, sabios, artistas con los "ilustrados jesuitas", autores intelectuales de la nueva forma de la Inquisición, dirigida por el llamado "Tribunal Supremo" del Santo Oficio.
Consecuencias
del Concilio y nacimiento de la Masonería
La alianza entre el clero y la nobleza,
fijando posiciones dogmáticas, alejadas del interés del naciente capitalismo trajo
consecuencias económicas y políticas, ya que hizo que el tercer grupo de poder
formado por los intelectuales, artistas y científicos desplazados y perseguidos
por la curia se empezaron a agrupar en instituciones.
Leonardo de Vinci con un grupo de amigos artistas italianos pertenecientes a las agrupaciones de las Academia de Milán y Florencia se fueron a París y se unieron con una corriente técnico-científica que propugnaba la creación de un estado moderno. Formaron en 1517 la primera agrupación de la Francmasonería francesa, al estilo de la de Milán y con los fines que se habían propuesto los organizadores de aquélla. Esta agrupación, por primera vez tomó el nombre de "Logia Francmasónica".
Para actuar públicamente en relación de sus fines de enseñanza superior, lo hacían bajo el nombre de "Colegio Francés". La denominación de "Colegio", en lugar de Academia tenía un significado más preciso, ya que no significa solamente el lugar donde se imparte enseñanza, sino que indica que los agrupados están coligados o unidos por algo que les es común, y que en este caso eran precisamente sus propósitos de lucha.
La característica principal de la labor
francmasónica francesa consistía en que sus componentes no se conformaban con
clasificar el saber adquirido, sino que se dedicaban a la observación directa
de los fenómenos de la Naturaleza y a la experimentación, con el fin de poder
encontrar las leyes por las que se rige, siguiendo así el método aceptado desde
entonces como método científico.
Los francmasones franceses en una Asamblea
General se reunió en París en el año de 1523 para redactar una Constitución,
donde se precisaba la forma de organización y los objetivos ideológicos que debían regir las agrupaciones de la Francmasonería
Universal, diferente a las que se habían fundado, como cofradías, por
iniciativa o inspiración del clero. Esta Constitución fue formulada dos siglos
antes que la de la masonería inglesa de Anderson.
Bibliografía
Venard, M.: Los Comienzos del Mundo
Moderno, El Mundo y su Historia, Editorial Argos, Barcelona, 1970. / Martin
Luther: Disputatio pro declaratione virtutis indulgentiarum, 1517 / Concilio de
Trento, Documentos del Concilio de Trento.
https://factoriahistorica.wordpress.com/2011/08/26/el-concilio-de-trento/
Los dogmas concluidos, si bien no eran nuevos, sí se perfilaron y
aclararon con respecto a ambigüedades anteriores, aportando una mayor unidad a
la doctrina católica y oponiéndose a las ideas protestantes, con lo que el
Concilio resultó la ruptura definitiva de ambas tendencias. Algunos de
los dogmas o medidas a aplicar fueron:
§ La idea de la salvación
del ser humano tanto por la fe como por las buenas obras.
La reforma protestante
Conocer el contexto inmediato de aquel episodio resulta relevante. En 1513, el príncipe Alberto de Brandeburgo, de tan sólo veintitrés años de edad, se convirtió en arzobispo de Magdeburgo y administrador de la diócesis de Halberstadt. Al año siguiente, obtuvo el arzobispado de Maguncia y el primado de Alemania, que permitía participar en la elección del emperador de Alemania.
Alberto de Brandeburgo ya acumulaba muchos cargos y necesitaba una dispensa papal, que el papa estaba dispuesto a concederla a cambio de una cifra fabulosa imposible de pagar. Como una manera de ayudarle a cubrirla, el papa ofreció a Alberto la concesión del permiso para la predicación de las indulgencias en sus territorios.
El negocio era notable beneficiaba a todas las partes. Incluso podía alegarse que el pueblo era beneficiado ya que se le facilitaba el poder salir antes del purgatorio e incluso sacar a sus familiares del mismo mediante el sencillo expediente de comprar una bula de indulgencias.
El problema es que al confesionario de un monje agustino llamado Martín Lutero comenzaron a llegar penitentes a los que angustiaba una dolorosa alternativa: ¿debían gastar su dinero en comprar la bula o dedicarlo más bien a las necesidades familiares? Lutero decidió escribir Noventa y cinco tesis sobre las indulgencias para discutir en el ámbito académico.
Sin embargo, la discusión no quedó en el ámbito académico Lutero recibió la comunicación de que, a menos que se retractara, sobre él caería la condena como hereje, lo que sucedió ya que había afirmado que el Espíritu Santo no se complacía en la ejecución de herejes.
Se trataba de un proceso de corrupción espiritual que venía desde el inicio de la Edad Media. El Papado residía en Aviñón y no en Roma, convertido en el ministerio de asuntos religiosos del rey de Francia. En su obra más famosa – aunque de notable endeblez teológica e histórica – Newman afirmó :
“En el curso del siglo cuarto dos movimientos o desarrollos se extendieron por la faz de la cristiandad, con una rapidez característica de la Iglesia: uno ascético, el otro, ritual o ceremonial. Se nos dice de varias maneras en Eusebio (V. Const III, 1, IV, 23, &c), que Constantino, a fin de recomendar la nueva religión a los paganos, transfirió a la misma los ornamentos externos a los que aquellos habían estado acostumbrados por su parte.
En otras palabras, el cristianismo había recibido una gigantesca transfusión de paganismo en el siglo IV y lo que había ido sucediendo en los siglos siguientes no había sido mejor. Por el contrario, había aumentado extraordinariamente la distancia entre el cristianismo del Nuevo Testamento y la enseñanza y la vida de la iglesia occidental. Como Erasmo de Rotterdam, el humanista más relevante de la época, le dijo al emperador Carlos V: “Lutero tiene razón, pero ha cometido dos equivocaciones.
La Reforma defendió que había que devolver la Biblia al pueblo (Sola Scriptura)
La Reforma no se limitó a cuestiones espirituales y cambió la Historia de manera extraordinaria en los países donde se asentó, mientras que donde triunfó la Contrarreforma católica no se produjeron modificaciones. Por ejemplo, en 1536, la Reforma creó la primera escuela obligatoria, pública y gratuita de la Historia universal en Ginebra un protestante que debe meditar a diario en la Biblia, necesariamente tiene que saber leer y escribir.
También el apego a las Escrituras provocó que en el campo de la Reforma naciera la Revolución científica. Como señaló John Hulley, el 86 por ciento de los premios Nobel científicos de 1901 a 1990 eran protestantes (64 %) o judíos (22%). Curiosamente, incluso esos judíos habían desarrollado su labor en naciones de raíces protestantes. No deja de ser significativo que el mundo hispano sólo haya logrado cinco - ¡cinco! – premios Nobel de ciencias.
También modificó la economía. Aparte de la visión bíblica del trabajo – tan distinta de la hispano-católica – creó una cultura financiera que permitió a pequeñas naciones como Holanda e Inglaterra derrotar al poderoso imperio español. La altiva España tenía los metales preciosos de las Indias; sus enemigos protestantes, el know how financiero. El cardenal Richelieu atribuiría su victoria sobre España a los banqueros protestantes que lo habían asesorado.
La Reforma estableció el principio de la supremacía de la ley y la separación de poderes como instrumento indispensable para evitar que los sistemas políticos derivaran en tiranía impidiendo el ejercicio de las libertades individuales. No deja de ser significativo que en la correspondencia de los Padres fundadores de los Estados Unidos se citara con profusión la Biblia y, de manera destacada, el pasaje del profeta Jeremías que señala que el corazón humano tiende a engañar a los demás y a engañarse a sí mismo.
La visión positiva del trabajo y de las finanzas, la insistencia en la educación y la investigación científica, la supremacía de la ley y la división de poderes y la benevolencia con conductas como la mentira o el hurto al tratarlos como simples pecados veniales o menores y la falta de respeto por la propiedad privada. Estos temas continúan siendo asignaturas pendientes en los países de herencia hispánica.
Bibliografía
El legado de la Reforma. Cesar Vidal