
El número cero es un símbolo matemático que representa la ausencia de valor, la nada, la falta de cantidad, lo no manifestado y el eterno continuo que se cierra en sí mismo. También representa la forma del mundo y del universo, el huevo donde se forman todos los nacimientos, el que contiene la vida y el punto que crece hasta formarse de sí mismo. El cero encierra todo el simbolismo del círculo y representa la negación y potencial latente que aumenta y multiplica al infinito el valor simple de las demás cifras.
En diferentes culturas y religiones, el cero también tiene un significado simbólico más profundo. Por ejemplo, en la tradición budista, representa la iluminación o el estado de vacuidad, mientras que en la Cábala representa lo incomprensible, lo que está más allá del ser y la totalidad universal.
El origen del símbolo del cero evolucionó mucho más tarde que el resto de los números. Los mayas usaban un pequeño óvalo con un arco inscrito para representar al cero, y unos cinco siglos después, los hindúes obtuvieron a usar un círculo para representarlo. La palabra hindú Sunya se transformó en SIFR en árabe, y luego en latín se denominó Zefiro, sacando la sílaba Fi se transformó en Zero, que es la denominación actual. La palabra árabe Sifr también dio origen a la palabra Cifra.
En el sistema de los números reales, es el único número que no es ni positivo ni negativo, y representa el límite entre los números positivos y los negativos. Esta propiedad hace que el cero sea el punto inicial por naturaleza, u origen en muchas escalas, ejes y coordenadas.
Geométricamente, se puede identificar con el punto, sin dimensión, y la totalidad del espacio que todo lo engendra. Es la imagen de lo indefinible, ya que es ausencia y valor infinito de toda cualidad.
Todos los pueblos han utilizado números y figuras geométricas para expresar ideas de carácter metafísico. El cero sería la expresión simbólica de la unidad metafísica y el No-Ser, del que el uno - el Ser único - vendrían a ser su primera manifestación virtual. La numerología tradicional parte de esta Unidad indisoluble, invisible, indivisible e indestructible; nos enseña a observar a la progresión numérica y sus significados como atributos múltiples de esta unidad; y nos muestra el camino de la síntesis y del retorno a lo único que es el origen y el destino de todos los seres.
Esta situación global latente, que está presente entre nosotros, aun no totalmente manifestada preanuncia nuestro destino.