Cuenta la Biblia, que los descendientes de Adán consideraron a Dios como señor del universo observando una conducta virtuosa; pero con el tiempo se corrompieron, abandonaron las prácticas de sus antepasados. El mismo celo que antes demostraban para ser virtuosos lo demostraban ahora doblemente para ser perversos, y se acarrearon la enemistad de Dios. Muchos ángeles de Dios convivieron con mujeres y engendraron hijos injuriosos que despreciaban el bien, confiados en sus propias fuerzas; porque según la tradición estos hombres cometían actos similares a los de aquellos que los griegos llaman gigantes ( no tenían capacidad espiritual y tampoco resurrección) . Noé trató de convencerlos sin éxito que mejoraran. Temiendo que lo mataran a él y su familia, se alejó de aquella tierra. Sin duda fue su rectitud moral y ética, la piedad y amor por sus semejantes en términos fraternales lo que motivó que la elección recayera en Noé y su familia. Esto nos enseña todo puede...
La obscuridad no se combate, se ilumina