Lo latente, aun no manifestado.

Antes que el hombre aprendiera a escribir, antes que comenzara a hablar correctamente empezó a contar, por esto no es de extrañar que los números tengan una importancia primordial en el desarrollo de la civilización material y espiritual. Simbólicamente todos los números representan algo pero el cero, es un número prácticamente olvidado, pues el símbolo del cero evolucionó mucho más tarde que el resto de los números. Los babilonios usaban símbolos escritos para representar números miles de años antes de inventar un símbolo para el cero. Los mayas, hacia el siglo I, usaban un pequeño óvalo con un arco inscrito para representar al cero. Unos cinco siglos después, los hindúes empezaron a usar un círculo para representar al cero.

En el sistema de los números reales, 0 es el único número que no es ni positivo ni negativo, y representa el límite entre los números positivos y los negativos. Esta propiedad hace que el cero sea el punto inicial por naturaleza, u origen en muchas escalas, ejes y coordenadas.

Entre los significados generales más aceptados, el cero es la nada, lo no manifestado, el Dios verdadero, el eterno continuo que se cierra en sí mismo, la forma del mundo, la forma del universo, el huevo, donde se forman todos los nacimientos, el que contiene la vida, el punto que crece hasta formarse de si mismo, la expansión, la cabeza del hombre.

     
El circulo vacío que representa el cero, negación y potencial latente que aumenta y multiplica al infinito el valor simple de las demás cifras. Es la imagen de lo indefinible, ya que es ausencia y valor infinito de toda cualidad.
Geométricamente lo podemos identificar con el punto -sin dimensión- y la totalidad del espacio que todo lo engendra.

De la nada sólo puede surgir la nada y por lo tanto la conciencia primitiva, que necesitaba de símbolos palpables para sus construcciones cosmogónicas, rechazaba el vacío y lo sustituía por lo informe, en cuyo concepto hay algo que llena la nada, aunque ese algo requiriera un acto divino para ser formado y constituir el mundo que cada grupo humano concibiera según su grado de desarrollo y su mentalidad.

Aún hoy, a pesar de todos los adelantos científicos, nuestra mente se resiste a concebir el vacío completo, la nada. Tanto si se la concibe como un antecedente de la realidad, como si se imagina al vacío como generador de todo lo que existirá luego. Dado que la idea solamente puede intuir lo que es, mientras que la lógica se resiste a entender lo que no es.

Todas las escrituras antiguas nos hablan de este principio o causalidad latente del Todo, identificada con el AGUA PRIMORDIAL Asimismo podemos verlo identificado como elemento simbólico en el HUEVO de Brahama, de Seb o de Tien.
Las antiguas escrituras hindúes iniciáticas nos hablan que Brahma, el autoexistente "deseando producir varias criaturas de su propio cuerpo-generacion, primero con el pensamiento (manas), crea las aguas y depositó en ellas una simiente "Esta simiente se convirtió en un Huevo de ORO, resplandeciente como el SOL, en el cual, el mismo nació como Brahma, progenitor de todos los mundos. Por esta razón a Brahma se le llama Kalahamsa "el cisne del tiempo" que deposita el huevo o principio latente de toda creación.

Para los egipcios, SEB el dios del tiempo puso un huevo concebido "en la hora del gran ser de la doble fuerza."

Para los Chinos, el primer hombre nació de un huevo que Tien del cielo a la tierra, en las aguas.

Para los griegos el Huevo Orfico se consideraba como símbolo representativo del origen del universo. El mismo Huevo Pascual del cristianismo debe considerarse como residuo y transmisión de esta antigua simbología. También en el judaísmo aparece en la noche del Seder de Pesaj.
En Hebreo al cero se le denomina EFES (Aleph-pe-samej). La palabra EFES tiene su origen en las tradiciones mesopotámicas, en las que se habla de los dos principios eternos coexistentes las aguas saladas marinas (oceano primordial) y las aguas Dulces de los ríos (Tiamat). Las aguas se fundieron en una masa, siendo el cero el potencial latente, la unidad - su HIJO - simbólico.

Esta unidad latente, que está presente entre nosotros, aun no totalmente manifestada preanuncia nuestro futuro y ¿cual será el de un país donde no hay justicia, se degrada la educación, se privatiza la salud, tiene exportaciones con escaso valor agregado, crece el desempleo, el 65% de lo que produce pertenece a capitales extranjeros, a vendido todos sus activos públicos y el pueblo no confía en su clase dirigente, los que además no tienen la preparación necesaria?

Es muy probable que el huevo que se estemos engendrando no sea otro que el huevo de la serpiente, como bien mostrara Bergman en una recordada película.

Me acuerdo que Lanza del Vasto decía que si uno tira una piedra al aire es inevitable de que caiga, lo que es evitable es tirar la piedra al aire y es en ese sentido que hay muchas cosas por hacer, pero lo primero es tomar conciencia de la realidad, hacer consiente lo inconsciente.



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